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Archive for the ‘Rarezas’ Category

Pues sí, habían pasado muchos, muchos meses desde que escribí mi útimo post.  De hecho ni siquiera entraba en el blog ni miraba los comentarios. Pensé que ya se había acabado esto de contar historias. No obstante, hace poco me dio por entrar y me sorprendí de la cantidad de visitas que he recibido durante todos estos meses y los comentarios sobre mis memorias melillenses. Así que he pensado que, al menos terminaré mi historia por capítulos sobre aquellos increíbles nueve meses en Melilla y, ya veremos, alguna cosilla más caerá.

Muchas gracias a los que habéis comentado alguna vez en este blog y a los que habéis dedicado unos minutos a leer mis “aventuras”

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Qué cómodo debía ser ese sillón donde estabas sentada, que incluso no te levantaste  para ir  al banco ese día. Debías estar tan  a gusto que no respondiste a nuestras llamadas ni a los golpes que dimos  en tu puerta.

Si te hubieras despertado y hubieses  mirado  a tu ventana, podrías haberte partido de risa viéndome colgado de la reja con una linterna en la mano y la cara pegada a tu cristal, Pero… ¡Cómo ibas a despertar!,  si se te veía tan tranquila con tu manta en el regazo que  ni los gritos de la autoridad  te inmutaban…

No te preocupes, sigue durmiendo, ya no te molestamos más…

Que duermas bien, Marisol

 

 

 

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“La vida es una mierda, pero es lo que hay…” me dijo el día anterior cuando tomábamos algo en la cafetería del tanatorio. Nunca lo habría descrito mejor, pensé mientras miraba las fotos antiguas del álbum, las fotos en las que todo parecía un poco más fácil. Me sorprendió observar  que ahora esas viejas imágenes analógicas tenían algo distinto, las había visto cientos de veces pero ahora parecían diferentes… Quizá se estaban estropeando, quizá la luz no era la adecuada… no sabía, era algo intangible que terminaba  de descubrir. 

El sentimiento de estar siendo empujado poco a poco hasta el borde del precipicio volvió esta vez con un poco más de fuerza. Lentamente pasé las hojas viendo aquellos remotos parajes en los que nos perdíamos intentando encontrar algo extraordinario, algo que nunca llegó y recordé cada momento con una profunda nostalgia.

Entonces lo comprendí: esparcido por cada foto de forma uniforme, ajando cada momento compartido, recordándome lo que somos en realidad. “Un paso más hacia el  precipicio, un paso más…” retumbaba en mi cabeza una y otra vez. Así que es eso… pensé mientras echaba una última ojeada… El tiempo, el maldito color que lo inundaba todo…

Microcuento dedicado a todos los que han sido, son y serán para siempre  mis amigos, en especial a los de mi barrio y muy especialmente a Pablo.

Filín de Rusadir 2014

P.D. Este microcuento es absolutamente ficticio. Aunque la primera línea es estrictamente cierta, el resto son pellizcos de aquí y de allí. El cuento es deliberadamente abierto (una de las ventajas del microcuento es que no tienes que explicar demasiado) y aunque esté escrito en primera persona, el protagonista no soy yo. En realidad podría ser cualquiera…

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Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 5.900 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 10 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

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Lo que más recuerdo de la mili es el final. Y con el final no me refiero a las despedidas, a dejar el destino, a ceder el puesto a mi “machaca”, a levantar el dedo en modo de despedida a unos mandos que (salvo alguna excepción) se portaron muy bien conmigo. No. Con el final me refiero al final de verdad, a ese acto más bien personal que temporal de dejarlo atrás.

Recuerdo perfectamente cuando ocurrió. Fue al dejar de tocar las ruedas del avión el suelo de Melilla. Lo recuerdo claramente porque no recuerdo ni despedirme de los compañeros. De hecho, hay gente que se enteraría después de que me había ido.

El viaje desde el cuartel hasta el aeropuerto fue velado, como supongo que han de sentirse los que tienen un mal despertar de una anestesia. Sólo que había estado anestesiado ocho meses. Es la única forma en la que puedo describir el estado mental en el que se estableció mi persona. Descubrí muchas cosas de mi mismo que me han hecho ser más pausado y prudente después. Cuando descubres hasta dónde puedes llegar en una situación de tensión o bajo la presión del entorno, realmente acojona. No sé decirlo de forma más simple. Es así. Te asustas de ti mismo. Lo peor es que sé que hay compañeros que ni siquiera se dieron cuenta de esta transformación, incluso en ellos mismos, pero será por la edad con la que fui, yo lo percibí.

Cuando llegué al aeropuerto, por supuesto con suficiente tiempo, fuera a ser que hubiera problemas y me quedara en tierra, un tiempo de espera. No fue ni largo ni corto. No se me hizo eterno. El mundo era una película en blanco y negro, como si estuviera volviendo a ver Casablanca, pero con unos actores muy cutres, y yo el único espectador.

Al pasar el macuto por la inspección recuerdo pensar: “¿No me habrán metido algo los demás? ¿Anda que si ahora me paran por semejante mierda?”. A los que conozcan sabrán a qué me refiero, y por qué sería una cabronada. Tendría tela, vamos. Pero nada, todo bien, la cosa fue como tenía que ir y en veinte minutos estaba en un avión casi vacío, exactamente como me sentía yo.

No sé si alguna vez habéis estado en una casa con varias habitaciones, y una panda de críos haciendo ruido en una de ellas. A medida que vas cerrando puertas se va apagando el sonido. No hay progreso. Es un cambio brusco con cada puerta. Así me sentía en cada paso hacia casa.

Pero la ruptura final, el momento en el que la mili quedó atrás, fue cuando el avión aceleró, y con la sacudida de empezar a levantar vuelo, cuando dejó de tocar el suelo de Melilla, se cerró la última puerta, el ruido acabó, y comencé mi vida, poco más o menos, donde la había dejado ocho meses antes.

 

Nota de  Filín de Rusadir

Muchas gracias profe por compartir tu experiencia con nosotros. Has sido, eres y serás bienvenido en esta, tu casa.  Me alegro mucho de tenerte aquí desde aquel 1996 ya lejano.

Un fuerte abrazo, amigo.

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Sí. “El pintor de batallitas” ha dejado de existir. Aunque me encantaba el título, ese “homenaje” a Pérez Reverte no me terminaba de gustar. Si algo he querido del blog es que fuera lo más auténtico posible.No me importa poner títulos famosos a los post homenajeando ciertas canciones o películas (“atraco a las … 6” por ejemplo), pero puede dar la impresión de que “El pintor de batallitas” plagia el título modificando levemente el de un escritor de fama (uno de mis predilectos, por cierto).

Realmente me da mucha pena porque  transmite la esencia pura del blog: Alguien que describre sus “aventuras” como si pintando un cuadro se tratara, pero bueno, quién sabe…

“El camino de Saknussemm” es otro homenaje, si. Esta vez a mi autor favorito de todos los tiempos: Julio Verne (Viaje al centro de la tierra). De esta forma enfoco el blog como una senda fantástica, llena de “Peligros”, aventuras y en definitiva, historias que contar como si de un viaje se tratara. Espero que los lectores (impresionante respuesta, por cierto. Muchísimas gracias a todos) puedan meterse en la piel del profesor Lidenbrock  y caminar por la senda que una vez fue transitada por alguien que  desea compartir sus experiencias.

Espero tener lista una nueva historia en breve.

Un afectuoso saludo a todos

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Dentro de unos días se cumplen 30 años de la salida al mercado del Spectrum. No diré nada acerca de lo que supuso en el mundo de la informática, pues es un hecho que se puede mirar en cualquier lado, por ejemplo, este: http://es.wikipedia.org/wiki/Sinclair_ZX_Spectrum

os recomiendo ( a los que le guste el tema, claro) echar un vistazo a la página

http://www.speccy.org/foro/  . Aquí  podeis bucear en un océano de retro bits, entre hardware prehistórico con su software anticuado en el que el juego más pesado ocupa lo que un virus de  hoy. Un mundo que antes necesitaba  estanterías completas para guardar el soft en  vetustas cintas. Ahora todo ese software que se editó en aquella inolvidable época cabe en un CD ( y sobra espacio).

Ese cacharrito negro, con sus dientes de goma, fue la fuente de entretenimiento principal de muchos niños, pero no fue  todo  diversión: abrió todo un universo de posibilidades y de nuevas vocaciones… ¿quién no quiso ser programador de juegos en aquella época?

Yo, como ya puse en otro post, sucumbí al spectrum cuando mi gran amigo Carlos me lo enseñó un día en el que volvíamos del colegio. Aquel aparatito poco mayor que una calculadora, conectado a aquella vieja tele en blanco y negro, nos transportó a enormes aventuras espaciales, donde lo mismo luchábamos mano a mano con el mismísimo Luke Skywalker para librar a la galaxia del malvado imperio en STAR WARS, como  disparábamos a los proscritos en aquel pueblo del oeste del GUNFRIGHT, todo ello después de merendar, en los días del pan y chocolate.

Todavía juego de vez en cuando al JET PAC o al MATCH DAY… hasta al GHOSTBUSTERS, con su voz digitalizada saliendo de ese altavoz de un canal. Por culpa  del “gomas” de 48k, mi vida laboral se unió de forma directa o indirecta a la informática y, aunque ahora disponemos de  todos los adelantos que podamos soñar, no hay nada como ponerse con el emulador correspondiente a jugar con esas manchas monocolor que hacían las veces de gráficos…

No tendría espacio para poner los juegos aquellos que me encantaban, aquellos con los que soñábamos en clase, los que salían en la revista MICROHOBBY o MICROMANÍA. Aquellos por los que pelábamos con “los del barrio de abajo”.

Cierto es, como he puesto más arriba, que a veces los pongo y… en realidad me parecen casi todos un horror. Ya no son jugables en su mayoría (otros siguen siendo fantásticos entretenimientos), pero eso es  lo de menos. Me encanta escuchar su música de sonidos  monocanal, sus personajes transparentes de un solo color, las cargas lentísimas con esas rayas y ruidos estilo fax, incluso espero impaciente un “Tape loading error”  porque parece que, en cualquier momento aparecerá mi madre por detrás para decirme que me llama Carlos para ir al “techo”  a jugar al fútbol hasta la hora del  colegio, donde nos estarían esperando todos los amigos de aquella clase  de Don Ángel…

Feliz cumpleaños, viejo Spectrum . Y que cumplas muchos más.

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