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Archive for 14 enero 2012

Este es el resultado del año 2011 de “El pintor de batallitas”. Ha sido un buen año para el blog, a pesar de no poder dedicarle el tiempo que quisiera, pero bueno. Lo dejo aquí para el que lo quiera leer.

Muchas gracias a todos los que entráis a este sitio y a todos los que os molestáis en comentar las batallitas del abuelo Filín de Rusadir.

Un abrazo a todos

https://rinconfilin.wordpress.com/2011/annual-report/

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La explanada del cuartel de Santiago era un cuadrado delimitado  en sus lados frontal y trasero por sendos tres barracones.  Los más cercanos a la salida estaban, cercados por una barandilla, a una altura mayor que los otros de tal manera que para bajar a la explanada o a los barracones inferiores había que bajar unas escaleras. Había escaleras en  ambos vértices, en lo que podríamos denominar barracones 1 y 3 del lado del cuadrado. Los laterales estaban formados por un edificio nuevo, que contrastaba con el resto de las construcciones adyacentes( centenarias o más)  a la derecha; Era “la plana”: lugar extraño donde no se sabía nada de lo que hacían, solamente que tenían unas camaretas y unas instalaciones muy superiores a las nuestras. A la izquierda se encontraba una construcción baja que separaba el cuartel de la carretera de Cabrerizas. Techada en negro, con el resto encalado de un blanco intenso aunque bastante desconchado y decrépito, al igual que el resto de las edificaciones del cuartel. En ella se encontraba las instalaciones del Cuartel General, mi destino. También se hallaban al otro lado de la pared cercano a los barracones de regulares, el bar del legionario, concretamente los servicios. En ese bar, propiedad de la hermandad de legionarios (no sé mucho más) se reunían multitud de soldados del cuartel para degustar todo tipo de  bocatas, dieta básica del soldado de reemplazo en Melilla. También disponían de toda la parafernalia propia de esa época, banderas, llaveros, camisetas y recuerdos de esa experiencia tan poco grata para mí, al menos durante ese tiempo.Ése era, de forma somera, mi nuevo hogar, conocido ya durante el mes de la UIR, pero ahora se antojaba distinto:  durante ese primer mes de instrucción, los reclutas estábamos un poco separados del resto de la gente (supongo que para evitar novatadas y gilipolleces).

Al día siguiente entráríamos en compañía, compartiendo barracón con todos los compañeros de otros reemplazos… ¿Qué es lo que nos esperaba? nadie a esas alturas tenía ni idea.

Todavía nos encontrábamos disfrutando de la última noche de pseudolibertad con los amigos inseparables (hasta ese día) de UIR… La luna llena (lo recuerdo con claridad tantos años después…) iluminaba toda Melilla de forma asombrosamente bella.

Esa noche clara de Marzo, libre de nubes, la ciudad nos ofrecía un  excepcional regalo de bienvenida  mientras nosotros, formados y de nuevo vestidos de mimeta disfrutamos de una relajada retreta, llena de bromas, chistes, canciones… Los instructores, no hacía mucho, auténticos cabrones, se desvelaban ahora como eran : militronchos como nosotros, simplemente se habían incorporado antes. Los mandos era otra historia, pero aún así esa noche se me antojó la más agradable de todas las que llevaba en Melilla.

¿Qué pasaría en los siguientes días?

P.D. las fotos que pongo hoy son del  auténtico cuartel de Santiago en el estado en el que está ahora. No son mías, no nos atrevimos a saltar el muro. Las podeis encontrar en: http://server4.foros.net/viewtopic.php?t=203&mforum=chafarinas

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