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Archive for 4 octubre 2009

melilla nocturna¡COMPAÑÍA, EL CAPITÁN!

-¡Fir…  MES!,  ¡AR!.

El estruendo de más de cien reclutas chocando  los tacones de sus botas se oyó por todo el patio del acuartelamiento Santiago. El capitán Peral llegaba como siempre: aire marcial, gafas de sol de aviador y una cara de mala leche que echaba a temblar al más osado recluta.

-Esta noche, haremos una marcha nocturna por Rostrogordo  y los alrededores de la frontera con Marruecos-  dijo con un tono de orden incontestable.

-Hijos de la gran puta- dije entre dientes.  Esto ya clama al cielo. Llevabamos unas semanas de puteo continuo,  y ahora esto. A dar barrigazos por la noche hasta las tantas para luego a las 7 de la mañana “quinto levanta tira de la manta”. Suerte que mis amigos José María y Pedro tenían un buen humor a prueba de obuses. y con sus coñas conseguimos entre todos levantar la poca moral que nos quedaba.

A eso de las 22:00, la compañía del cuertel general de la COMGEMEL, dividida en tres secciones, partía del cuartel en dirección a los pinares de Rostrogordo, zona famosa en Melilla por estar pegada a la frontera y porque allí se daban unos “barrigazos” de mucho cuidado, con la maravillosa pista americana esperando al pobre soldadito a ver si le conseguía romper alguna parte del cuerpo.

Todos íbamos armados con nuestro CETME, nuestra bayoneta y con  pinta de querer recuperar el protectorado de Marruecos. Pronto, nuestro aire marcial y ganas de defender la patria quedaron un poco en entredicho, pues toda la gente que pasaba por ahí, musulmanes en su mayoría, se descojonaban de nosotros, e incluso los niños nos daban “taponazos”, gesto que significaba más o menos  “ya me jodería”.

Vaya-pensé- ¿no deberían estar contentos o incluso orgullosos de nosotros?, mientras un niño nos gritaba:”¡a pelarla, bichos!”.  Entre nosotros nos mirábamos con cara de circunstancias.

Otro factor en contra era que entre los más de cien soldados teníamos la cantidad de cero balas en nuestros cargadores.

Media hora después Melilla arriba, cuando ya empezaban a fastidiarnos las coñas melillenses, divisamos por fin nuestro destino: Allí estaba  Rostrogordo, tan bonito como jodido.

Ahora sé por qué no llevábamos munición, nos habríamos cargado a todos los cabrones que se cachondeaban de nosotros y nuestras pintas.

Nos dividimos en dos grupos en fila de a uno y nos acercamos a las alambradas que separaban Melilla de Marruecos, donde un soldado marroquí  flipaba al vernos avanzar en plan comando, medio agachados y , cuando el mando de cada sección lo indicaba, arrodillándonos en plan Rambo, aunque sin motivo aparente.

Entonces, al volver a los pinares, lo vimos…

Algo se encontraba en medio del pinar. Las tres secciones se juntaron en una sola, aprendiendo cómo guiarse por la luna y las estrellas en una de las clases teóricas más increíble que nunca recibí.

nos dispusimos en fila de a uno y comenzamos el avance hacia ese algo que se encontraba medio escondido. Poco después, lo vimos: era un coche, bien camuflado por la espesura del pinar. Todos pensamos que lo mismo se trataría de algo relacionado con el tráfico de drogas, que en Melilla era frecuente…

avanzamos sobre el objetivo, y lo que vimos nos dejó alucinados…

Era una pareja que estaba en su momento de intimidad… , encima los mandos no contentos con haberles fastidiado  , nos hicieron pasar a un palmo del coche a toda la compañía (unos ciento y pico) en fila india, por lo que los sorprendidos amantes, estuvieron viendo pasar soldados sonrientes hasta por lo menos pasados diez minutos…

Por eso ahora, cuando veo un anuncio de “únete a las fuerzas armadas” y veo lo que sale, no puedo evitar pensar en lo que en realidad es…

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