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Archive for 26 septiembre 2008

Cuando nos licenciamos de la mili, empezaba una nueva vida realmente  para mí.En esa época, si no tenías la mili o la PSS hecha no eras nadie. Tuve suerte y encontré un buen trabajo cerca de casa, que me permitió vivir durante un tiempo con una independencia nunca vista hasta entonces, pero, al final, siempre me acordaba de Melilla y de mis amigos. Ésa era una época en la que soñaba muchísimos días que volvía otra vez al cuartel de Santiago a hacer la “segunda mili” o a repetir el último mes por un fallo, e incluso llegué a hacer la “tercera mili” (todo según mis sueños, claro).

A pesar de estar pasando el momento más dulce tanto económicamente como con mi novia y familia, seguía echando de menos la maldita Melilla.

Aún seguía en contacto con varios amigos de la mili. Mis GRANDES amigos Pedro, Sergio y Santi también tenían la mismos sueños postmilitares y un día les prometí que viajaría a Barcelona (los tres son de allí) aprovechando un megadescuento en el puente aéreo que disponía gracias a mi padre.

Aquel día, volvía al aeropuerto de Barajas a pegarme dos vuelos en un solo día de Domingo, habían pasado varios meses desde la licencia y pensaba en cómo habríamos cambiado, ya no existía esa “famila” forzosa de la mili que te hacía depender de ellos y ellos de tí.Después de una hora de vuelo allí estaban.  En el Prat, me estaban esperando los tres con puntualidad inglesa y al vernos fué tal la explosión de alegría que las chicas de la cafetería de al lado hasta se pusieron a hablar con nosotros para saber quienes éramos y por qué estábamos así.  Viajé varias veces más a Barcelona, pero, el primero  fué inolvidable. Visitamos lo más famoso de la ciudad (la sagrada familia.. etc), la madre de Pedro nos invitó a comer, joder, nos habíamos convertido en los mejores amigos sólo en nueve meses. Estábamos a dos mil quinientos kilómetros de Melilla y había pasdo el tiempo, pero, volvíamos a ser los mismos de entonces.Éramos los mejores. Nos comimos Barcelona ese día y , una vez en el avión de vuelta, recuerdo que, mirando por la ventanilla del avión cómo la ciudad se hacía más y más pequeña,pensé que habían merecido la pena  esos nueve meses de sufrimiento y volví a recordar Melilla…

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A KRAKOVIA HEMOS DE IR…

Uno de los sitios más chulos a los que fui con  mis amigos de toda la vida  fue el parque natural de Peñalara y el puerto de cotos, en la sierra madrileña. La coña de llamarlo desde ese momento “krakovia” vino a raíz de un sketch de “martes y 13” donde  Josema disfrazado de mujer viajaba en un tren.Al entrar el revisor,Millán,  le pide el billete. Éste contesta “voy a cracovia a buscar a mi hija enferma”. Este sketch se repetía con ligeras variaciones durante todo el programa.

Nosotros le pusimos las k’s cuando inscribimos nuestro equipo en los torneos de fútbol pues incluso adoptamos el nombre para nosotros. Bromeábamos con que cuando viniera el revisor diríamos que no teníamos billete, que íbamos “a krakovia a buscar a nuestra hija enferma”….

Cotos, o “Krakovia”, como se llamó a partir de ese día fue el sitio donde nos encantaba perdernos en la naturaleza.Siempre íbamos por los caminos difíciles.Unas veces con la nieve por la cintura, otras veces,subíamos al pico Peñalara y no podíamos ni  hablar  al habérsenos helado la cara (nuestro equipamiento dejaba mucho que desear). Decubrimos la “cueva celia” ya reflejada en mi web…  tantas “aventurillas” que no pueden ser contadas todas en un post, (ya caerán, ya.) .

Por KRAKOVIA pasamos todos los de nuestro grupo, incluído el “jefe”.  Yo, junto con David tenemos el record de haber ido a todos los viajes que organizamos. Hasta nos llevamos una vez música para ambientar haciendo nuestra “aventura” aún más interesante (David Arkenstone, celtas cortos).

 Lo bonito de Krakovia era que una vez pasada la estación del tren podías elegir  ruta: Montaña arriba en plan cabra hasta el pico de Peñalara, por las antiguas estaciones de ski, (4 kilómetros de pista rompepiernas) o bajar al bosque, donde si no andabas con cuidado aparecías en el quinto pimiento. Nosotros lo probamos todo y era alucinante. En seguida ya no veias a nadie ni nada , sólo naturaleza, insectos extraños, pájaros de mil tipos, lagunas increíbles, en fín, lo mejor para desconectar y siempre con el máximo respeto  por el medio en el que nos hallábamos, incluso a veces recogíamos lo que algún idiota había tirado por ahí. Nada de domigueo ni barbacoas ni hostias. Tren hasta cotos rodeando la montaña (ruta preciosa) y pata.

Varios años después de la última visita con mis amigos, viajé con mi mujer, esta vez en coche desde navacerrada, para ver cómo estaba, y sucedió lo imprevisible. Habían convertido el parque natural en una sala de reunión de domingueros, escaleras en ciertas partes de  la montaña, la laguna vallada y vigilada, inútil durante varios años. Chiringuitos incluso….. de la rabia no quise ni seguir, nos quedamos en la ruta que llamábamos fácil (que ahora es aún más fácil) y cuando nos dimos la vuelta, eché la vista atrás para observar por última vez (no he vuelto a ir) ese paisaje que me encantaba, ahora modificado cruelmente por los de siempre. Allí, pasado el riachuelo que antes era complicado de saltar porque las plantas resbalaban y te podías ir río abajo ( ahora hay un puente), siguiendo la vista hacia arriba… allí estaba: igualita que antes, la cueva “celia”, apenas visible,  con su roca enorme encima y la explanada donde se hostió Eva. Seguro que sigue su silueta marcada de la tremenda leche que se dió, y seguro que también las nuestras, las de Pablo, David, Rubén, Raúl, el jefe, Dani, Miguel aunque no se vean físicamente…

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El tiempo (I)

En uno de mis viajes de trabajo a Talavera, 150 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, estuve pensando en esa película llamada tiempo que  transcurre muy rápido y no nos damos ni cuenta.En dicha película hay actores secundarios que han tenido su tiempo protagonista pero que desaparecen y  es muy probable que no vuelva a ver. Hay veces que durante esta carrera absurda me da por parar y recapacitar sobre qué habrá sido de ellos  y si alguna vez volveremos a cruzarnos.

Recuerdo a mi amigo Víctor (¿te acuerdas de él, Carlos?) amigo inseparable durante varios años en el colegio, siempre imaginándonos historias fantásticas llenas de monstruos, naves espaciales y descubrimientos asombrosos.Cambió de colegio y de forma de ser y hace 25 años que no sé nada de él.

Jorge, otro buen amigo del colegio, fan de los beatles con 13 años y compañeros hasta que él eligió hacer FP en otro instituto y nunca más se supo…

Antonio o Vergara, como le llamábamos, se apellidaba como yo y decíamos que éramos primos…. su ilusión era ser un macarrilla de poca monta, pero, que tiempos, se mudó a otro barrio hace ya 20 años….

Los Juaninos, Raúl y Juan, excelentes amigos de instituto, nuestra relación se truncó de forma trágica: a Raúl lo mató un yonki a puñaladas en San Blas, salió en la televisión y en todas las emisoras de Madrid.Tenía 15 años , su hermano se cambió de barrio y se convirtió en un tipo algo raro y peligroso. Recuerdo que estuve tiempo soñando que me los encontraba a los dos y le preguntaba:” Raúl, ¿tú no estabas muerto?” y el contestaba:” qué va, es todo una broma”… ojalá hubiera sido así, pues era un tío genial, bromista, simpático… en fin.

En los Salesianos, qué decir de mis inseparables compañeros Sancho, Macario, Serrano, Lonchas, Yupi, Antonio, Fil….. y en general toda la clase de 5º B, clase en la que jamás había estado tan a gusto, tanto que estaba deseando que llegara el lunes para continuar las risas con mis grandes amigos.

Una vez en la mili, mis amigos, casi familia durante esos 9 meses, tanto que el día de la licencia lloramos todos como críos al separarnos. José María, Juan, Javier, Simón… Durante varios años mantuve la relación y los visité varias veces en Barcelona a Santi Cruz, Sergio y Pedro, único amigo con el que mantengo contacto allí en la actualidad y para mí es como un familiar más.

En fin, a grandes rasgos son, como decía, los actores secundarios de ésta, mi  película loca y sin sentido, y, el acordarme de ellos hace al mismo tiempo volver a aquella época en los que eran protagonistas conmigo. Por supuesto, aún no cuento entre los que forman este grupo a los que ya considero mis amigos de toda la vida y que aún mantengo algo de contacto, menos del que yo quisera desgraciadamente… . A éstos les dedicaré otro post.

P.D. Seguro que me dejo a alguien pero,en fin,  no tengo tiempo para más, de todas formas no lo iban  a leer…..

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Han pasado muchos años ya de mi aventura melillense, y a veces me sorprendo de cómo el ser humano reacciona ante presión en una situación extraña.

Aquel día, mi amigo Pedro y yo estábamos sentados en el parque Hernández de Melilla, un parque estilo andaluz muy bonito y muy céntrico, cuando, sin venir a cuento y en medio de una conversación más bien anodina, de las de cuando estás fuera del cuartel y te faltan siglos para salir de allí, aparece un moro de la morería, un hijo de Ab-del-Krim de 1´90 por lo menos, con una cara de todo menos de bueno que se planta entre nosotros.

Con mirada ida y más fumao que toro sentado, le dice a Pedro: “tú, dame cuarenta duros”.Pedro, como si se lo hubiera ordenado el general de división, se mira buscando esos cuarenta duros y algo más de propina supongo. Convencido de que el siguiente sería yo, me puse a pensar cuánto dinero llevaba, cuando….

No sé si sería el espíritu militar (la fiel infantería…), el hartazgo de que en esa puñetera ciudad no se pudiera estar a gusto nunca, no sé… , el caso es que de repente, me sorprendí diciendo : “Pedro, a éste no le des ni un duro” y me puse digno ante él, a las malas éramos dos contra uno, joder. Me miró con cara de mala leche y la tomó conmigo. “tú ten cuidado que un día de estos te voy a matar…”.

La leche, y yo parado, rígido,dispuesto a la batalla en cualquier momento cual bandera de la legión en pleno Aaiún. Ni todas las cabilas marroquíes habrían podido moverme de esa posición de la que el mismísimo Millán Astray estaría orgulloso… . Afortunadamente, el moro, sabiendo que estaba en desventaja se fue no sin antes amenazarme directamente a mí varias veces de muerte. Contándoselo a mi amigo Sergio salió el apodo de ROBOMORO aunque no recuerdo bien por qué.

Todo pasó con tranquilidad y 6 meses después, ya me quedaban unos 15 días para licenciarme, el tema estaba olvidado y zanjado, cuando en el mismo parque, esta vez con Sergio, sentados tranquilamente charlando sobre lo que haríamos al licenciarnos, aparece por detrás una voz remotamente familiar: “eh, chavales, dadme algo, tú eres aquel que no me quiso dar dinero hace tiempo, ¿no?” dijo con voz helada.

Yo no podía creerlo, 15 días para la licencia después de 9 meses pasándolo fatal y ahora esto. Ni que decir tiene que el espíritu militar y todo eso no estaba y no quería aparecer. De inmediato, echó mano a su bolsillo donde se supone que iba a sacar una navaja y ya me podía dar por “prelicenciado”. Entonces mi reacción fue un poco lamentable pero efectiva. Le dije: “joder, por cuarenta duros te pones así, toma anda, aquí los tienes” y encima el tío, viendo  otra vez quizá que volvíamos a ser dos contra uno, paró, y la mano que iba a haber sido mi ruina aceptó el dinero, y al poco se había esfumado. Miré a Sergio y, por la cara que tenía, dudo mucho que hubiermos hecho frente común contra el pájarraco ese, ni siquiera yo creo que hubiera podido ni moverme , pues estaba flipando en colores. Pocas veces he estado tan cerca de una pelea y menos con un delincuente de tal calibre. De ésa me libré aunque no fue un final muy heroico, pero, joder, héroe ya lo era, había pasado nueve meses donde otros se habían pegado un tiro o se habían convertido en un despojo como mi amigo Simón, (historia que ya contaré,). Bastante, no te jode….

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